Si tus lentillas te resultan incómodas, puede deberse a varios factores:
- Cambios ambientales: como el clima, la claridad, la humedad o el polvo.
- Cambios hormonales: como la medicación, el embarazo o la menopausia.
- Lentillas o productos de mantenimiento inadecuados.
En cualquier caso, es fundamental que acudas a tu oftalmólogo para una nueva adaptación. Él te indicará los parámetros correctos para que vuelvas a sentirte cómodo. Recuerda que es necesario someterse a pruebas y acudir a revisiones periódicas, ya que nuestros ópticos no pueden realizarlas a distancia.
Las lentillas son un dispositivo médico que está en contacto directo con la córnea. Una lentilla mal adaptada puede causar graves problemas en la salud ocular.